
Siete y media de la mañana y la afluencia de los transeúntes hacen colapsar el paradero de Pedro Torres en Ñuñoa esperando locomoción colectiva. Pese a que miles de vehículos transitan de manera expedita por Diagonal Oriente, el descontento y la tensión en los rostros de las personas es notorio por el mal funcionamiento del trasporte público Transantiago.
En tanto, algunos han optado por movilizarse en bicicletas otros simplemente han optado por caminar ya que los recorridos de micros del sector no pasan de manera constante y habitual como lo había planteado el gobierno desde un comienzo.
Los minutos transcurren rápidamente y el nerviosismo y la preocupación se apoderan de aquellas personas que aún no pueden llegar a su destino de trabajo o de estudios. Sin embargo, el tráfico vehicular privado sigue su recorrido cada vez más rápido originando incertidumbre entre los usuarios.
Siete con cuarenta y cinco, y el tumulto de gente está en su mayor esplendor. Ya no sólo están reunidos en el noble paradero de la esquina, sino que varios empiezan a cuestionarse cuanto más tardará.
Varios hacen gestos para hacer parar colectivos o taxis pero estos vienen llenos. Movimientos de zapatos y miradas a relojes hacen que el ambiente se torne tenso. Al parecer, el transporte público Transantiago tiene para rato y aquellas personas que fielmente llegaron al paradero deberán seguir esperando sin respuesta alguna hasta lograr llegar a sus destinos que hasta el minuto no ha sido satisfactorio.
En tanto, algunos han optado por movilizarse en bicicletas otros simplemente han optado por caminar ya que los recorridos de micros del sector no pasan de manera constante y habitual como lo había planteado el gobierno desde un comienzo.
Los minutos transcurren rápidamente y el nerviosismo y la preocupación se apoderan de aquellas personas que aún no pueden llegar a su destino de trabajo o de estudios. Sin embargo, el tráfico vehicular privado sigue su recorrido cada vez más rápido originando incertidumbre entre los usuarios.
Siete con cuarenta y cinco, y el tumulto de gente está en su mayor esplendor. Ya no sólo están reunidos en el noble paradero de la esquina, sino que varios empiezan a cuestionarse cuanto más tardará.
Varios hacen gestos para hacer parar colectivos o taxis pero estos vienen llenos. Movimientos de zapatos y miradas a relojes hacen que el ambiente se torne tenso. Al parecer, el transporte público Transantiago tiene para rato y aquellas personas que fielmente llegaron al paradero deberán seguir esperando sin respuesta alguna hasta lograr llegar a sus destinos que hasta el minuto no ha sido satisfactorio.
>Lo entregué tarde ya que no estaba en clases el miércoles pasado<